Me he sentado frente a un espejo de artista, rodeado de bombillas, para probar la mesa abatible que tenía debajo. IKEA, viernes por la tarde. Todo funcional. Se ha acercado una cría. No sé, siete años, ocho quizá. Rubia, ojos azules, pelo alborotado. Ha sonreído. Ha dicho Hola sin dejar de moverse, inquieta, a mi alrededor. Y entonces se ha puesto de puntillas, y abrazándome, me ha dado un besino en la frente. Se ha ido tan tranquila junto con su madre y, supongo, sus hermanas. Eran cuatro o cinco. Todas iguales, como las Lisbon. Me he quedado absorto mientras las veía desaparecer entre los muebles de oficina. Y me he acordado de la fascinación que de crío sentía cada vez que conseguía ver como el Sol se escondía bajo el mar, atravesando el horizonte.
Hoy tengo un concierto pero yo ya tengo suficiente.
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viernes, 14 de julio de 2017
domingo, 9 de julio de 2017
boom
La que más me golpeó, la bomba atómica en mi cabeza. Sí, creo que sí. Si tuviera que decidirme por una sería por esta. Y lo cambió todo. A partir de entonces, todo (y todo es todo) fue diferente. Y ahora, yo.
domingo, 11 de junio de 2017
Santa Olaya del CALA VENTO
No hace demasiado que la puse, en un bucle continuo, desde Sevilla hasta Santa Olaya. O más allá, no recuerdo. Atravesando túneles, montaña abajo, y gritando. Desde fuera no se me notaría, iría siguiendo las leyes escritas del tráfico rodado y la conducta cívica del buen conductor. Pero dentro de la cabina iba saltando sobre el asiento, totalmente poseído por la nostalgia, la melodía y el subidón de los imbéciles. Con lágrimas cayendo alegremente por las mejillas. Llorando, por lo que fuera pero llorando. A mi lado, mi corazón de copiloto, enredado en sus historias. Rayado y ensimismado, recordando fiestas y desplantes. Recordando nombres y bailes. Y canciones. Y lugares donde estuvo sin estar y donde jamás volverá a estar. Viajando junto a mí como un extraño, despechado en su fuero interno.
No puedo decir si me sentó bien o no.
Quizás sí..
No puedo decir si me sentó bien o no.
Quizás sí..
domingo, 25 de diciembre de 2016
Tombuctú
Este año, en el tradicional juego del amigo invisible que cada año celebramos tras la comida familiar en la casa del pueblo de mi familia política, me había tocado Suna Sun como sujeto a regalar. Fácil. Elegir el regalo no fue el problema (un grabado de Laffón, un artista francés que vive en el país vasco y que va de feria en feria vendiendo su obra y que nos encanta) sino mantener el secreto de que ella era mi amiga invisible. Vivo con María y mantener un secreto nunca fue uno de mis fuertes. Elegí a su tío como falso destinatario de mi regalo de cara a sus preguntas. He mantenido el tipo más o menos bien, sorteando su cuestionario acerca del tema como he podido. Esta mañana, justo antes de irnos y mientras hojeábamos el catálogo de Ikea bajo una manta gris, caliente y algo roída por el tiempo que lleva entre nuestras piernas, me ha preguntado qué libro le había comprado finalmente a su tío (suelo regalar libros siempre que el destinatario lo merece y lo soporta). Sin tiempo para pensar, le he respondido "Tombuctú" de Paul Auster, pues es el último que me he comprado, hace apenas un mes, en la feria de libros usados de la Plaza Nueva. Llevaba varios meses detrás de la edición de Anagrama pues Auster ha cambiado de manos y ahora lo lleva Booket, y teniendo casi todos en la editorial de Herralde, y siendo como soy completista, no quería quedarme sin él (lo encontré en el stand de la librería Boteros, en la cual jamás he conseguido entrar pues siempre que tengo un rato y me acerco, está cerrada y me tengo que conformar con ver a través del cristal antirrobo sus estanterías de suelo a pared y su sillón de lectura ajado). Se ha quedado muy callada. Después ducha, ropa, baño niños, vestir niños, carretera, bienvenida, risas, comida, mazapanes caseros y, por fin, reparto de regalos. Y ahí ha llegado el giro de tuerca austeriano. Cuando el miniyo2 me ha acercado el regalo que mi amiga invisible me había regalado, no he podido más que sonreir cuando al abrir la envoltura de papel marrón de la FNAC, me he encontrado con un ejemplar de "Tombuctú" de Paul Auster en mis manos.
Auster, maldito bastardo, sé que has orquestado todo esto desde tu despacho de Brooklyn. Me pregunto si no soy yo uno más de tus personajes y el azar que ronda mi vida desde que tengo uso de razón no surge del universo sino de tu estilográfica goteante. Te odio.
Auster, maldito bastardo, sé que has orquestado todo esto desde tu despacho de Brooklyn. Me pregunto si no soy yo uno más de tus personajes y el azar que ronda mi vida desde que tengo uso de razón no surge del universo sino de tu estilográfica goteante. Te odio.
jueves, 27 de octubre de 2016
SINESTESIA SONORA (II)
Aquí estoy sentado en un sofá de flores, mientras la brisa me impregna la piel de salitre. Tengo siete años y la sensación de que la vida me cabe en el bolsillo. Escucho el mar gritando al otro lado de la calle.
Mi abuela es un zumo de piña y mi abuelo una tarde de cine.
Mi abuela es un zumo de piña y mi abuelo una tarde de cine.
miércoles, 26 de octubre de 2016
Filosofía Evaluable
El descubrimiento de una droga nueva,
la inmediatez de la adolescencia,
un VHS
grabado desde una moto en marcha,
cielo empapado de noche.
Todo eso éramos, todo todos.
la inmediatez de la adolescencia,
un VHS
grabado desde una moto en marcha,
cielo empapado de noche.
Todo eso éramos, todo todos.
miércoles, 12 de octubre de 2016
SINSTESIA SONORA (I)
Debieran existir títulos de crédito en nuestro día a día, música introductoria a cada gesto cotidiano por pequeño que fuera.
Aquí estoy mirándola dormir desde la puerta antes de darme la vuelta mientras la imagen se funde a negro.
Aquí estoy mirándola dormir desde la puerta antes de darme la vuelta mientras la imagen se funde a negro.
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